El largo camino de la enfermedad (parte 1)

La enfermedad como camino

El libro mismo

Hoy pedí en Bazuca un libro llamado “La enfermedad como camino” de T. Dethlefsen & R. Dahlke. Se los quiero recomendar, pero para eso escribí la tremenda historia, aparte que les quiero ir contando cómo me fue sucediendo la enfermedad.

El libro lo venden baratito y se lo llevan a domicilio. También lo pueden bajar si lo buscan en Google.

Cuando me enfermé “por primera vez”, en febrero del 2009, fui de inmediato y llena de exámenes, donde el reumatólogo de mi mamá: el doctor Jorge Gordillo. Mi madre tiene Artritis Reumatoidea (AR) hace unos 16 años y no ha evolucionado muy bien, incluso el año pasado tuvieron que reemplazarle ambas caderas porque ya estaban inutilizables. Por supuesto, fue muy preocupante para todos la posibilidad de que yo tuviera lo mismo que ella y llegué rápidamente a la consulta del doctor Gordillo.

Según los exámenes y lo que él podía ver, ya que la evidencia en ese momento eran los dolores articulares, la rigidez matutina, el enrojecimiento de las articulaciones y, por supuesto, la inflamación, me diagnosticó AR también. Me acuerdo de la fecha, porque para mí ese fue el momento en que todo, todo lo que yo había tenido hasta ese momento, se venía abajo. Y de una. Fue el sábado 7 de febrero. Era el cumpleaños de mi abuelo y me acuerdo que al llegar a la casa tuve que decirlo como si tanto no me afectara, pero de todos modos ya lo venía pensando desde hace unas semanas, cuando comencé a sentirme mal.

Tenía susto. Tenía susto de decirle a mis padres que me dolía todo, porque iban a sentir horror de que yo tuviera que pasar lo mismo que veníamos pasando por tantos años con mi madre. Yo siempre fui una persona que quería estar siempre para los demás, solucionándoles todo lo que fuera posible y dejándome para el final. La misma enfermedad de mi madre me hizo sentir que yo tenía que compensar esa tristeza, esa falta de salud que nos afectaba a todos, con una suerte de infalibilidad. Yo siempre tenía que hacerlo todo bien y hacer que mis padres estuvieran orgullosos de mí, para que tuvieran alegrías. Nunca fallarle a ellos, nunca fallarle a nadie, pero al parecer me fallé a mí.

Esa mañana en la consulta de Santa Lucía, donde tantas veces yo había estado acompañando a mi mamá, entré con mi tía Eli, que es Químico Farmacéutico, entonces siempre ha estado muy involucrada en todas las enfermedades familiares (y también es de las que se olvida de sí para estar ahí para el resto). A las dos se nos debe haber roto el corazón al mismo tiempo. Yo tenía 22 años y mi idea de la enfermedad crónica era lo que yo había visto siempre en mi mamá. Sentía que todo terminaba ahí; la verdad, no vi ningún camino y creí que todo lo que siempre había querido hacer, se acababa.

Entonces el doctor, que ya nos conoce hace años, me explicó que no todas las personas evolucionaban tan mal como mi mamá, que podría ser que tuviera la posibilidad de llevar una vida más o menos normal. Me recetó Metotrexato en altas dosis y me dijo que no le tuviera susto, porque mi madre reaccionaba muy mal, vomitaba durante un par de días después de la dosis semanal y finalmente le afectó el hígado. No le tuve susto a eso, pero quería que todo pasara pronto, sentía que la enfermedad era un estorbo. Yo tenía muchas cosas por hacer.

El doctor Gordillo me dijo que él sabía que era difícil y que se imaginaba más o menos cómo era yo, mi carácter. Sabía que me gusta leer. Dijo que tratara de comprar o buscara en internet un libro que él creía que podía servirme y que no le había recomendado a mi madre por ser “más cabeza dura”. Le di crédito a eso y lo escuché. El libro era “La enfermedad como camino” y me sonó un poco a autoayuda (ahora ya tengo más que claro que los primeros que tenemos que ayudarnos cuando estamos en cualquier tipo de crisis somos nosotros mismos, así que el término no me viene tan mal ya). No me explicó mucho pero me recalcó que cuando leyera yo iba a comprender… y que hasta me podía ayudar a sanar.

(Continuará en la parte 2).

Anuncios

5 Comments

  1. Gracias por invertir tiempo de tu vida, para compartir con todos, lo que muchos hemos debido enfrentar, espero ansiosa seguir leyendo la parte II. un abrazo.
    María Eugenia.

    Responder

  2. Hola tami soy nazarena teng 24 aos y padezco lupus hace 7 aos me encanta haber encontrad t blog y me hace muy bien leert x q a veces me siento muy poco comprendid y slo alguien con lupus pued entender a otro con lupus sigue escribiend! Haces muy bien besos

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s