Hasta siempre 2015

amigous
Mercado Central con los amigos.

El Año Nuevo llegó con un brindis en la azotea del edificio en que vivimos, mirando los fuegos artificiales del cerro Renca. Brindamos, nos abrazamos, nos besamos, nos deseamos otro maravilloso año juntos y luego celebramos con nuestros amigos hasta el amanecer. Salió el sol y nos fuimos al Mercado Central por unos caldillos de congrio para reponernos.
Ya pasó el 2015 pero todavía tengo ganas de decir que fue un gran año, uno hermoso, seguro que sí. Hubo Lupus, tuve que estar tres meses sin trabajar y casi encerrada en la casa, me administraron un tratamiento biológico porque no pasaba nada con los medicamentos tradicionales, pero así y todo, viví uno de los mejores años de mi vida (29 en total).

Me casé, eso fue lo mejor de lo mejor… y luego escuchar a mis papás decir que también para ellos fue uno de los días más felices de sus vidas es realmente emocionante. Fue muy bacán cumplir ese sueño cuando en un momento pensamos que por la enfermedad tendríamos que aplazarlo, pero finalmente decidimos seguir con los planes y proponernos torcerle la mano al Lupus.

En el trabajo no solo hago lo que me gusta, sino que comparto todos los días con personas pulentas que hacen que venir todos los días sea agradable y además me apoyan en todo lo relativo a mi vida de enferma crónica. Sé que no es fácil contar con algo así, por lo que soy súper agradecida de donde trabajo.

¿Y qué sigue para el 2016? En primera instancia me seguiré cuidando. Después del Rituximab mis índices de proteinuria quedaron negativos (en mi vida lúpica nunca me había pasado algo así) y gracias a eso la doc me ha reducido las dosis de todos los medicamentos. Además estoy tomando menos corticoides que nunca y ya no tengo más cachetes de marrana flaca.

Con la salud firme espero poder seguir disfrutando la vida con el Nachito; estamos planeando un viaje a Italia a mitad de año, otros paseítos varios y en general, comer cositas ricas. La vida Vivaldi sigue su curso y nada, ni todos los Lupus del mundo, nos detendrá. Y ah, ya me puse a escribir posts que les estoy debiendo.

Un abrazo para todos y que pasen un 2016 con mucho amor, mucha salud y también (why not) dinero, sobre todo cuando hay gastos médicos que cubrir.

Cumpleaños muy feliz

Perezoso
Este año también tendré el regalo de conocer a los perezosos 🙂

Hoy tengo control y justo es mi cumpleaños. Terminó mi licencia laboral y me estoy reintegrando al trabajo, conociendo al nuevo equipo, con un nuevo proyecto, leyendo muchísimo, aceitando la mente.

Estoy acá en casa y sigo saliendo poco porque la contaminación en Santiago está peor que nunca. Pero al control sí voy a control y mis exámenes indican que mis riñones están portándose más que bien. Le quiero pedir de regalo de cumpleaños a la doctora que me baje los corticoides porque estoy chancho face y no me gusta (supongo que a nadie).
Pasé tres meses con licencia y pasé susto, harto susto. Nunca quiero volver a estar tan enferma como en el verano de 2010. Por fortuna no fue así y ya estoy poniendo al Lupus en su lugar: bien lejos. 
Esto de que venga mi cumpleaños justo ahora me da más ganas de celebrar. El año pasado pasamos cosas muy difíciles, muchas preocupaciones y problemas varios. En 2015 ¡paf! me enfermo, pero a pesar de ello me siento muy feliz y conversábamos con el Nacho el otro día que ha sido un gran año: tenemos nuestra casa, nos ha ido bien en el trabajo, nos vamos a casar y hasta podemos decir que este periodo de enfermedad nos ha unido mucho más.
Es un gran día para dar las gracias por la vida que me ha tocado, con o sin Lupus. Nadie merece que su cuerpo sea un rebelde de mierda y eso jamás lo celebraré, pero partiendo por estar aquí me siento muy contenta. Tengo un compañero maravilloso, la familia más amorosa y puros amigos bacanes. El aguante y amor de todos hace que quiera estar mejor y que de hecho lo esté.
Tal vez con todas las cosas que pasaron el año pasado me había olvidado de agradecer y de valorar lo importante… pareciera que el Lupus es medio sabio y aparece para agacharnos el moño cuando andamos en volás raras o simplemente necesitamos un descanso, estar con nosotros mismos.
Ahora es como si todo empezara de nuevo y aunque es un poco abrumador, es rico ver cómo se cierra un ciclo. Me acuerdo de cuando empecé a trabajar después de Lupus parte 1 y de cómo aprendí a vivir así, a tener una rutina para los medicamentos, los cuidados, etc. Y aprendí a vivir con más alegría y humildad. Todavía no sé que aprenderé de este Lupus parte 2 pero sé que estoy disfrutando desde el corazón mi recuperación. Cada décima de albúmina que sube es una fiesta (ya está normal) y quiero puro seguir así.
Cumplo los veintinueve años con mucha alegría y no tengo intenciones de sentirme vieja ni nada, porque estoy entera de viva y eso es lo que importa. ¡Feliz cumple a mí! 😀

Hacer que el Lupus se vea bien

Glo-Friend
¿Se acuerdan de los Glo-Friends? Así percibo que estoy.

Este post aunque parece superficial no lo es y va dedicado a todas las chiquillas con Lupus que todos los días luchan/luchamos por estar más bonitas que lo que la enfermedad nos permite (y tenemos derecho a quejarnos porque aunque se pase igual es penca). Porque no es vanidad, es amor propio. ¡Vamos! 

Nunca he sido una fanática de las tendencias de la moda, ni del maquillaje, ni de la peluquería, etc. Me gusta verme bien, sí, pero no perder el tiempo en ello. Ir a comprarme ropa me parece de lo más tortuoso y en general escojo algo y me lo llevo, haciéndolo solo un par de veces al año y si es posible no probármelo, mejor. Algo así como: “Necesito unos zapatos nuevos para ir a trabajar”; voy a una tienda, miro y si hay unos OK, listo.
Esto suele transcurrir de forma natural, sencilla, piola. Esto hasta que el Lupus dice: “HOLA BEBÉ” y se le ocurre cambiarte el look. Entonces ya nada es tan piola y una ya no es tan linda ni se ve tan bien con todo o a la primera.
Varios factores inciden: inflamaciones varias por actividad de la enfermedad, dosis altas de corticoides o por largo tiempo, caída del cabello, nuevos pelos donde no suele haber pelo, piel con lesiones, mal dormir, dolores por aquí y por allá, etc.
En mi caso tengo “suerte”. Lo pongo entre comillas porque si bien no puedo quejarme de compromiso cutáneo y no tengo ni la mariposa ni otras lesiones, mi Lupus es bien grave por la nefropatía, aunque no se vea. Entonces en el intento de verme bien al menos no tengo que ocuparme de eso, pero en este momento me pasa que:
  • Ya me inflé por los corticoides y ya se me puso cara de globo. Soy normalmente muy delgada entonces un poco y ya me encuentro pa la shet. Los cachetes y la panza aquella, la conocen.
  • Cuando se me activó la enfermedad se me cayó mucho el pelo, ahora con el tratamiento se me detuvo en gran parte pero igual se me cae, aunque no a un ritmo desesperante. Ahora además tengo unos pelos nuevos parados que cuando me lo seco quedan como pasto. Muy lindo.
  • Los corticoides entre sus maravillosos efectos secundarios hace que se te salga el pelo de la cabeza pero que te crezcan pelos en otros lados. En mi caso, en la cara, en la espalda… no suelo tener pelos ahí y me siento mona.
  • La retención de líquidos me achina los ojos. -.- Siento que soy yo en la cara de otra persona.
  • Creo que nadie habla mucho de esto pero lo diré porque segurito que no soy la única (sorry lectores sanos): me salen hongos en los pies con la inmunosupresión. Y es un cacho porque con todos los medicamentos que tomo no puedo tomar pastillas pa esto.
Y eso nomás. Sí, porque tampoco es taaan terrible. Pero igual me afecta. Pero igual trato de verme lo mejor que puedo, haciendo lo siguiente:
  • Aunque esté en la casa todos los días me ducho, me arreglo el pelo, me echo cremas y me limpio la cara. No me gusta quedarme en pijama y ojalá no en cama.
  • Si me toca salir me arreglo. No me gusta maquillarme pero algo para las ojeras/bolsas, sí, además del bloqueador que va SIEMPRE. La ropa bonita, con más esfuerzo que en tiempos normales, debo decir. Hasta si voy al hospital me busco algo lindo, aunque después crean que no soy paciente.
  • Tomo harta agua y la sal al mínimo. Esto para mis riñones y para la retención de líquidos.
  • Duermo lo que puedo. Soy muy mala para las siestas y ni en estos tres meses en casa me hice el hábito, pero cuando lo he necesitado, lo he hecho. Y en la noche me he ordenado bastante, aunque me despierto, pero trato de no acostarme tan tarde. He seguido levántandome como si fuera a ir al trabajo y eso ha estado bueno, me hace sentir activa.
  • Me saco los pelos, JA. Históricamente lo he odiado pero en esta abundancia hay que hacerlo. Y más seguido que la chucha.
  • Me cuido el cabello, con el shampoo de ortiga que ya he mencionado, la loción de ortiga y una cuestión pa que no se me partan las puntas.
  • Me viene a ver una podóloga que me ayuda con el tema de los pies y además igual es piola que te hagan una cosita poca. Y me hago un tratamiento también para que no aumenten, ha andado bien eso.
  • Sonrío y me río UN MONTÓN, hasta cuando me siento mal.
Siempre podemos reírnos y levantar el cuello pa las fotos y que se vea menos papada, jajajaja.
Siempre podemos reírnos y levantar el cuello pa las fotos y que se vea menos papada, jajajaja.

Siguiendo estas rutinas de amor hacia mí misma consigo que haya días en que, por ejemplo, voy al hospital a hacerme exámenes y me veo en algún reflejo y pienso: “Hoy yo hago que el Lupus se vea bien, yo le pongo estilo a esta hueá” (y no es él el que me hace lucir mal). Esto me da mucha risa y eso me anima, así que lo digo nomás aunque suene barsa.

Por último, compañeras de Lupus, que nadie les venga a decir que es tonto achacarse porque los corticoides las tienen infladas o porque se les cae el pelo. Todas sabemos que se pasa, todas sabemos que el pelo crece otra vez, pero IGUAL nos da lata, nos da pena, nos frustra. Así que mucho ánimo, ¡antes muertas que sencillas y siempre dignas!
 

Mayo: diez preguntas para quienes vivimos con Lupus

Diez preguntas para quienes vivimos con Lupus
Pueden descargar la imagen o verla más grande pinchando en ella 😉

Hola a todos, estoy en camita mirando cómo amanece en Santiago. Veo algunos cerros y el hospital de niños. Sigo en casa, me extendieron la licencia, pero he estado bien, mejorando en cada control, disminuyendo la proteinuria y ya el resto de los índices están todos en orden. En un rato más tengo que ir al hospital a ver a la doctora para ver cómo voy esta semana.

En medio de todo esto comenzó mayo y un nuevo mes de tomar conciencia del Lupus. Estuve pensando en escribir algún post sobre difusión de la enfermedad, cómo darla a conocer… y luego decidí invertir el ejercicio. ¿Cómo tomamos conciencia los propios pacientes sobre nuestro Lupus? Este tiempo en casa ha sido clave para esta reflexión.

Cuando recién nos enfermamos o tomamos el camino de leer TODO lo que encontramos en Internet o no queremos saber nada del Lupus. Después ya aprendemos a vivir con esto, con los malestares, las complicaciones y los tratamientos, que tantas veces son igual o más ingratos que la enfermedad misma.
Nuestra vida es de altibajos y para ninguno de nosotros es igual. Con todo, me siento afortunada por los caminos que ha tomado mi Lupus en estos cinco años. Si bien mis riñones han sido los más afectados y no es algo menor, no he pasado tantos dolores y eso me ha permitido seguir adelante con mis planes y sueños, sin desmotivarme tanto o no tan a menudo. Siempre hay momentos en que una maldice todo y este destino lúpico de mierda, pero en la suma y resta me siento más que bendecida por lo que me ha tocado vivir.

Pensé en un pequeño ejercicio que nos servirá para tomar conciencia sobre cómo estamos con nuestro Lupus, tanto en nuestro cuerpo como en nuestro espíritu. Yo creo que es súper bueno y valioso conversar con uno mismo de vez en cuando y preguntarse cosas tan simples y esenciales como: “¿Cómo me siento hoy?”.

Aquí les dejo algunas preguntas, en una próxima entrega les dejaré mis respuestas, espero saber las suyas. Les propongo también compartir este post y sus propias respuestas en sus muros de Facebook… así no solo estaremos reflexionando solos sino también ayudando a que los demás conozcan más allá de nuestros síntomas.

  1. ¿Cómo me siento hoy?
  2. ¿Me duele algo? ¿Qué puedo hacer para que ese dolor se alivie?
  3. ¿Ha sucedido algo en mi entorno que me haya hecho sentir mal o incómoda?
  4. ¿Qué es lo último que me ha hecho sonreír o me ha puesto alegre?
  5. ¿He sido cuidadosa conmigo misma? (He seguido las indicaciones de mi médico, me he regaloneado un poco esta semana, he dedicado algún tiempo para mí donde he podido hacer algo que me gusta, he descansado lo suficiente).
  6. ¿Qué opino de mi Lupus hoy?
  7. Además de los malestares, ¿qué es lo que más me molesta de tener una enfermedad crónica?
  8. A pesar de todo lo malo, ¿qué es lo que puedo rescatar de vivir con Lupus?
  9. ¿Qué es lo que más me enorgullece de mí misma en mi lucha contra el Lupus? 
  10. ¿Qué puedo decirme hoy para ayudarme a enfrentar mejor este día?

De repente pasaron cinco años

Sí, cinco años desde que me vino el Lupus. Ya un año antes se había anunciado pero fue el 20 de enero de 2010 cuando llegó con furia y pasión. La historia ya la he contado acá varias veces: el viaje a la Patagonia, la fiebre, mi dedo, el verano en el hospital, el terremoto, la nueva vida, pero cada día se van conociendo nuevas experiencias y valorando nuevas cosas.

Todo lo que he perdido por la enfermedad ni siquiera se acerca a todo lo que he ganado. Hartas personas se habrán ido o las he dejado marcharse, pero muchas personas que han venido a mi vida no quisiera que se vayan más. Entonces me sentía sola, ahora ya no. He aprendido a pedir ayuda cuando la necesito y a ofrecerla cuando sé que soy capaz de darla.
Físicamente he perdido desde un pedazo de dedo hasta peso, que lo he ganado y lo he vuelto a perder, y así. Tuve que operarme los ojos por las cataratas que me dieron los corticoides. Se me cayó el pelo y me volvió a crecer bonito, de repente, por épocas, se vuelve a caer, luego sale otra vez.
Lo más importante, sin duda alguna, es haber aprendido a valorar cada día y a disfrutar la vida. Todo lo que vivo es un regalo y lo quiero aprovechar siempre.
Tener junto a mí a un hombre tan bacán como el Nacho es mi regalo máximo. Este año nos vamos a casar, tendremos una fiesta con mucha comida, con música y baile y luego nos iremos a un nuevo viaje. Nada de esto me lo habría imaginado cuando estaba en esa cama de hospital sola y doliente, y de habérmelo imaginado nunca habría pensado que iba a ser tan hermoso compartir la vida con alguien.
Quiero ser simple para agradecer y sencilla para vivir. No sé qué más agregar. Ah sí, quiero decir sin pudor que estoy muy orgullosa de mí, de mi camino, de la fuerza que he tenido, de la constancia y el amor que he puesto para recuperarme cada vez. Porque sé y sabemos que no es fácil. Porque he podido llegar hasta acá y quiero ir mucho más lejos, porque también he tenido miedo tantas veces, casi todos los días, y con ese mismo miedo he tomado más coraje para sobreponerme.
Porque no, no voy a dejar mis sueños a un lado porque desde que los tuve todo fue más fácil.
Cinco años parece harto tiempo pero no es tanto si deseo que sean muchos más. ¡Que sean muchos más! Y para ustedes también, que sean muchos años y ojalá sin mucho dolor. Que tengan mucho amor. Doy las gracias a quienes me han enseñado y entregado amor en este lustro, jeje. ¡Salud!

Propósitos 2015

almaltiempoLo primero es lo primero: volví. Gracias. Tuve que cambiar el dominio del .com al .org porque mientras no tuve tarjeta de crédito para renovarlo, me lo quitaron y ahora si lo buscan como punto com solo encontrarán anuncios. Así que desde ahora visiten conosinlupus.org :). 

De un año como este 2014 creo que generalmente alguien diría: “un año para olvidar”, sin embargo, quiero guardar para siempre la serie de cosas horribles que me han pasado en estos meses.
Las resumiré para no ser llorona, pero se pueden hacer una idea:
  • Hospital entregó medicamento dizque bioequivalente. Lupus se reactivó, riñones malos de nuevo. Lucha burocrática para recuperar medicamento. Dolores articulares, cansancio, debilidad y otras manifestaciones muy molestas ya olvidadas. Triunfo y fe en el sistema público de salud.
  • Pérdidas laborales. Dineros muchos dineros adeudados por parte de exempleador. Uso de ahorros para poder vivir.
  • Tres mudanzas. Lucha por la casa propia, casi perdida por las pérdidas laborales.
 
Pero bien, todo lo malo tiene su bueno así que paso a dar reporte del estado actual de todo esto:
  • En camino a ahuyentar el Lupus con el medicamento original, paso a paso, poco a poco, esperando lo mejor, cuidándome un montón.
  • Trabajo bueno, buenas personas, labores entretenidas. Aún se me adeuda lo otro.
  • En espera de la entrega de la casa propia.
Y a lo que venía, que era a contar sobre algunos propósitos que me he puesto para este año:
  • Lo primero y ya se estarán dando cuenta, ha sido volver a escribir en el blog. Con todo lo que pasó, las mudanzas, no tener Internet en casa y no tener mucho buen flow, dejé de postear y de pensar en temas para compartir. No quería convertir esto en un muro de los lamentos y la verdad es que también me faltó la energía.
  • Cuando ya se terminaba el año y se empezaba a redefinir todo dije que ya basta y que me pondría las pilas para reactivar este lugar. Lo primero fue conseguir un nuevo dominio y ahora pues, la escritura misma. Sepan disculpar la ingratitud, ya estaba bueno que nos volviéramos a encontrar.
  • Tengo que ir al dentista aunque no lo hago hace siglos. Esto porque me salen y no me salen las muelas del juicio y molestan bastante cuando hacen como que salen. Cuando recién me enfermé la reumatóloga me dijo que por la cantidad de inmunosupresión que tenía no convenía hacerme la cirugía para sacar las muelas así que me puse a esperar, luego lo olvidé y ahora que estoy más tranquila, más en control de mi tiempo y con mayor estabilidad económica, lo haré. Si no pido hora de aquí a marzo me pueden pegar un coscacho.
  •  Otro tema ponerme a estudiar alguna cosa nueva o pasada, pudiendo ser desde algo relacionado a mi trabajo o algún otro oficio/arte/disciplina. Quizás aprenda a nadar como la gente y me quite el susto al agua o en una de esas dé algunas clases de tejido en casa.
  • Muy importante es el ítem casa propia, donde tendré que ocuparme estos meses en decoración, hermoseamiento e inauguraciones con familia y amigos. Después de todo el sufrimiento relacionado con la obtención del financiamiento hay que disfrutar el nuevo hogar.
  • Y en forma transversal, mantener un buen estado de salud que me permita seguir haciendo las cosas que me gustan con las personas que amo (y trabajar para luego poder disfrutar). Ya supe de golpe el año pasado (de nuevo) que no siempre es algo que dependa de uno pero pondré todo lo que esté en mis manos.
Así que en eso ando por estos días, iniciando el año, terminando etapas feas pero que obviamente tuvieron sus aprendizajes. Sigo aprendiendo, pero espero que este periodo sea mejor. Que ustedes también tengan un buen 2015. Tomen harta agua y tomen poco sol. Un abrazo, nos leemos.

Los dos últimos meses

A este texto le he dado muchas vueltas. Todas las vueltas que le he dado han sido en mi cabeza eso sí, esta es la primera vez que llego al teclado, pongo mis dedos y finalmente escribo. Escribir sobre mi experiencia con el Lupus se ha dado de forma más o menos natural, fluída, fácil. Ha habido muchas experiencias enriquecedoras, debatiéndose entre el horror y la alegría, muchas experiencias que hoy me hacen sentido, un sentido extraño pero que me ayuda a escribir hoy.
Hablar sobre mí ha sido más o menos sencillo. Con este blog decidí exponer mi vida con Lupus y luego sin él, como una forma de expresarme, como un testimonio muy humilde y sincero de que salud y amor es todo lo que necesitamos para que esta vida sea vida. Es distinto hablar de otras personas, especialmente cuando son personas que amas. Les quiero contar, con muchísimo respeto, lo que ha tocado mi vida en estos últimos dos meses. 

Corazón a crochet para Eli.
Tejí este corazón a crochet para la Eli mientras estaba en la clínica y la acompañara.

Hace dos meses supe y supimos que la Eli tenía cáncer al colon. Como soy afortunada la vida me dio dos mamás: mi mamá (Anita) y la Eli, mi tía y madrina. Dos mamás que te cuiden, dos mamás que te reten, dos mamás que te regaloneen, dos mamás que te enseñen tantas cosas… es algo muy bueno. No es bueno cuando a cualquiera de las dos le pasa algo, menos eso. Recibí la noticia y corrí, literalmente, del trabajo a la consulta donde la Eli había estado con su médico. Cáncer al colon, cáncer. Nos dimos un abrazo en la calle y pensé que por qué de nuevo todo se nos caía encima. Me dieron ganas de llorar y lloramos un poquito, abrazadas. Entonces la Eli me dice: “Ahora tú me tienes que apoyar a mí”. Sí.

Hace dos meses no teníamos cáncer. Desde entonces han pasado un montón de cosas. Yo vivía con la Eli en su casa, hasta que la operaron el 5 de julio. Después de la cirugía se fue donde mis abuelos y me quedé como un mes sola. Antes la Eli se iba de viaje y hasta era divertido, pero las primeras semanas que pasé sola, mientras ella estaba en la clínica y luego en casa de mis abuelos, con mi abuelo enfermo además, no lo fueron. Sabía que no era yo quien debía lamentarme, sin embargo, me sentía sola igual, me sentía abrumada por todo el cambio. Ya saben cómo es…

Eso por un lado, por el otro, los vaivenes de la enfermedad. Primero, por qué nos tuvo que pasar esto. Luego, lo podemos superar. hay mucha tristeza pero hay más esperanza. La mañana del 20 de junio acompañé a la Eli a hacerse un scanner para saber si el cáncer se había diseminado (por suerte no) y sentí que estar en la sala de espera era más difícil que estar en la sala de procedimientos. Al fin entendí a mi familia y a ella misma. Fue complicado a pesar de que no suelo andar con el rol de enferma por la vida. Era el momento de ser fuerte por alguien más.

A pesar de ello sé que quien más está sufriendo es ella y no nosotros. El dolor, el miedo, la incertidumbre, son peligrosos. Hablamos una noche la semana previa a la cirugía y le dije que era extraño tener que decirle todas las cosas que tantas veces he escrito en mi blog, pero decirlas en persona a una persona que amo. Se las dije porque las creo; aquí no hay sólo palabras, las palabras de este blog son yo misma, soy lo que soy gracias al lupus y ahora estoy siendo algo más gracias al cáncer. Y gracias al cáncer estoy escribiendo aquí hoy también, porque ya es hora. Entonces le dije que ella podría con todo lo que iba a pasar, porque no hay nada que no se pueda curar, no hay diagnósticos ni pronósticos imposibles. Y la vida es lo más lindo que puede pasarnos, así que no podemos dejarla ir, como tampoco podemos lamentarnos por lo que no hicimos. Vamos adelante, con ganas, con puras ganas.

De nuevo digo que las enfermedades no son luchas, no son enemigos, son caminos, son propuestas y oportunidades. Un día estoy bien pero no veo nada, al otro día estoy mal y veo todo de otra forma. Eso en ningún modo puede ser malo. El dolor es malo, la posibilidad de la muerte es más mala, pero se puede superar. Yo no sé cuidar enfermos y soy torpe pero sé decir estas cosas no porque me las hayan contado, sino porque las vivo.

En medio de todo esto, de este descalabro, de este cambalache, tuve mi control con la doctora. Conoce a mi tía y me comentó lo que estaba pasando y me dijo: “Tú tienes que estar tranquila y seguir así (bien)”. Me fue bien ese día. Tan bien que sentí que aportaba a todos con mi buena salud. Fue gratificante escuchar buenas noticias y poder dárselas a mi familia y a la Eli. A casi cuatro años de mi diagnóstico, pregunté qué es lo que tendría que hacer si quisiera tener hijos. La respuesta fue tan sencilla y satisfactoria que me pareció que era otra buena noticia más, saber que tendría que hacer sólo un par de ajustes al tratamiento, esperar unos tres meses y ya. Esperanza. Futuro. Me gusta creer en el futuro. El futuro de mañana y el de un par de años más, el que viene después del lupus, del cáncer, de los corticoides y de la quimioterapia.

Abrazo a la Eli desde acá. Todo lo que tengo es mi salud y mi amor, toda la salud y el amor que junté durante estos años con o sin lupus. Gracias a ella, a mi familia, al Ignacio y a mis amigos. Hace dos meses tenemos cáncer y sé que en unos meses más ya no tendremos. Después del dolor la vida se asoma. No lo estoy inventando, lo sé 🙂