Cumpleaños muy feliz

Perezoso

Este año también tendré el regalo de conocer a los perezosos 🙂

Hoy tengo control y justo es mi cumpleaños. Terminó mi licencia laboral y me estoy reintegrando al trabajo, conociendo al nuevo equipo, con un nuevo proyecto, leyendo muchísimo, aceitando la mente.

Estoy acá en casa y sigo saliendo poco porque la contaminación en Santiago está peor que nunca. Pero al control sí voy a control y mis exámenes indican que mis riñones están portándose más que bien. Le quiero pedir de regalo de cumpleaños a la doctora que me baje los corticoides porque estoy chancho face y no me gusta (supongo que a nadie).
Pasé tres meses con licencia y pasé susto, harto susto. Nunca quiero volver a estar tan enferma como en el verano de 2010. Por fortuna no fue así y ya estoy poniendo al Lupus en su lugar: bien lejos. 
Esto de que venga mi cumpleaños justo ahora me da más ganas de celebrar. El año pasado pasamos cosas muy difíciles, muchas preocupaciones y problemas varios. En 2015 ¡paf! me enfermo, pero a pesar de ello me siento muy feliz y conversábamos con el Nacho el otro día que ha sido un gran año: tenemos nuestra casa, nos ha ido bien en el trabajo, nos vamos a casar y hasta podemos decir que este periodo de enfermedad nos ha unido mucho más.
Es un gran día para dar las gracias por la vida que me ha tocado, con o sin Lupus. Nadie merece que su cuerpo sea un rebelde de mierda y eso jamás lo celebraré, pero partiendo por estar aquí me siento muy contenta. Tengo un compañero maravilloso, la familia más amorosa y puros amigos bacanes. El aguante y amor de todos hace que quiera estar mejor y que de hecho lo esté.
Tal vez con todas las cosas que pasaron el año pasado me había olvidado de agradecer y de valorar lo importante… pareciera que el Lupus es medio sabio y aparece para agacharnos el moño cuando andamos en volás raras o simplemente necesitamos un descanso, estar con nosotros mismos.
Ahora es como si todo empezara de nuevo y aunque es un poco abrumador, es rico ver cómo se cierra un ciclo. Me acuerdo de cuando empecé a trabajar después de Lupus parte 1 y de cómo aprendí a vivir así, a tener una rutina para los medicamentos, los cuidados, etc. Y aprendí a vivir con más alegría y humildad. Todavía no sé que aprenderé de este Lupus parte 2 pero sé que estoy disfrutando desde el corazón mi recuperación. Cada décima de albúmina que sube es una fiesta (ya está normal) y quiero puro seguir así.
Cumplo los veintinueve años con mucha alegría y no tengo intenciones de sentirme vieja ni nada, porque estoy entera de viva y eso es lo que importa. ¡Feliz cumple a mí! 😀

El amor en los tiempos del Lupus

“And by the light of the moon she rubs her eyes
says it’s funny how the night can make you blind
I can just imagine
and I don’t know what I’m supposed to do
but if she feels bad then I do too
so I let her be”.

Rob Thomas

Ayer conocí esta canción. Rob Thomas la escribió para su esposa que tiene Lupus. No sé cuántas veces la escuché durante el día… me ablandó el corazón y me emocionó mucho. Hay que ver lo que es un hombre que crea que tus lágrimas son tan valiosas como diamantes y que esté contigo en esta aventura. Aunque ahora no tengo pareja, mientras oía no pude evitar pensar en dos personas que han tenido el coraje (y el corazón grandote) para sentarse al lado de mi cama cuando lo he necesitado.

Cuando estaba en mi mega crisis, recuerdo haberle dicho a mi mamá entre lágrimas: “¿Y ahora quién me va a querer así?” Bueno, los que valgan la pena. Cuando nos enfermamos, nuestra familia hereda también el impacto de la enfermedad… un pololo, un pololo no está obligado y yo entiendo que puedan flaquear al enfrentarse algo así (me pasó al principio, cuando me diagnosticaron AR).

Sin embargo, ha habido dos hombres que han querido estar conmigo en esto y hoy me quedo con una frase de cada uno, en que ellos, sin tener Lupus, se han hecho parte de lo que me pasa:

Estando en el hospital le dije a uno de ellos: “¿Qué quieres que te regale para tu cumpleaños?” Y me dijo: “Quiero que salgamos de acá, sería el mejor regalo que podrías darme”. Sé que lo pasaba mal, que sufrió, que lloró, pero cuando estaba conmigo solo se dedicaba a hacerme esos días más fáciles.

Ya afuera, en el vaivén que es vivir con uno mismo, yo estaba muy triste, cansada (cuando creemos que ya no podemos más), así que este otro chico, que era mi novio, me dice: “No te pongas triste ahora, ya pasó lo peor, nos vamos a mejorar, le vamos a ganar a esto”. Y me daba la tranquilidad que yo necesitaba, al sentir que creía tanto o más que yo en mi recuperación.

Y para mí el máximo de todos es mi padre, que ha estado con mi mamá incansablemente desde que le dio su AR (y ella no ha tenido un solo día de descanso, un solo día sin dolores por más de 15 años, así que él tampoco). Un grande, un ídolo… y gracias a él a mí los principitos no me pueden engañar, porque yo ya sé cómo es la verdadera preocupación, conozco esa entrega, ese amor. Infinitamente agradecida de ellos tres, son hermosos foreva amén.

Nota 1: Supongo que el video les es muy significativo amigas lúpicas.

Nota 2: ¡Un abrazo gigante y toda la felicidad a Andrea Valenzuela que se nos casa!!